LO QUE RESTA DEL DÍA
- 25 feb 2018
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Nació en Nagasaky en 1954 y se va con su familia a vivir a Londres en 1960. Estudió en las Universidades de Kent y East Anglia
En 1995 fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico y en 1998 Caballero de las artes y letras por el gobierno francés. Su obra ha sido traducida a 40 idiomas.
Casi todas sus obras han sido premiadas: Pálida luz de las colinas, gana el premio Winifred Holtby; Un artista del mundo flotante, gana el premio WhiteBread; Los restos del día, el Booker; Los inconsolables, el Chettenham; Nunca me Abandones, la Novela Europea. Tamnbién escribió El gigante enterrado y Nocturnos.
En 2017, se gana el Nobel de Literatura.La novela se sitúa en Inglaterra en 1956; el narrador y protagonista, Stevens, es un solitario y perfeccionista personaje, quien durante 30 años ha sido mayordomo en Darlington Hall, al servicio de Lord Darlington, quien murió hace tres años.
La propiedad pertenece en el momento en que comienza la narración, a un millonario norteamericano, quien está de vacaciones y le ha ofrecido al mayordomo como préstamo, el coche que fuera de Lord Darlington, para que haga un viaje.
Stevens acepta el ofrecimiento e inicia un viaje hacia Weymonth, en el condado de Kent, donde vive la antigua ama de llaves, la señorita Kenton, quien trabajó con él, hace 20 años.
Con el viaje, el autor despliega una construcción narrativa perfecta, donde intercala magistralmente, el pasado con el presente y con el futuro, representado en el viajero que avanza sin saber qué va a pasar y que irá hasta el final de la novela.
Al emprender el viaje, Stevens NO SABE, que con 20 años de retraso, va en busca de la última oportunidad que le queda, para enmendar los errores cometidos.
Error en el amor.
Error en tomar la fidelidad como principio absoluto.
Error en la negación de los sentimientos.
Error en aceptar la soledad, ya sea impuesta o elegida.
Error en la educación bajo la servidumbre (su padre también había sido mayordomo de una mansión inglesa)
Error en negarse a todo lo que nos hace humanos: la reflexión, la contradicción, la risa, el llanto, el amor.
Error en haberse dedicado solo a lo que le corresponde por obligación y dejar para sí mismo SOLO LOS RESTOS DEL DÍA.
Cada día, el autor despliega una historia de claros y oscuros, de máscaras que se van cayendo hasta mostrarnos una realidad muy amarga.
Porque Stevens, y nosotros junto con él, averigua que lord Darlington fue un miembro de la clase dirigente inglesa, que se dejó seducir por el nazismo y conspiró activamente para conseguir una alianza entre Inglaterra y la Alemania nazi. Pero, descubre también, que hay algo peor que haber servido a un hombre indigno y es haber perdido el tiempo porque, aunque lo busquemos desesperadamente, NADA SE PUEDE HACER ANTE EL TIEMPO PERDIDO, EL TIEMPO ES IRRECUPERABLE.
Al final de la novela, Stevens entiende que el pasado no volverá, que la señorita Kenton es la señora Benn, una señora casada y abuela y por eso, cuando ella se despide, el piensa “y sus palabras me rompieron el corazón”, bajo la lluvia suave y pertinaz, que acentúa más su soledad.
Esta es una novela cargada de nostalgia, con bellísimo lenguaje que nos describe la belleza serena y tranquila del paisaje inglés, según Stevens, la verdadera belleza, sin sobresaltos ni exageraciones.
En entrevista, dice Ishiguro, que su interés era escribir un libro donde el lector analizara los valores sociales, cuando cambian por factores externos, como la guerra y, según él, en esencia, todos somos mayordomos.





















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