REBECA Daphne du Maurier
- 29 oct 2017
- 3 Min. de lectura
Nació en Londres en 1907 y murió en 1989. Fue famosa por sus novelas Rebeca (1938) y Mi prima Raquel, ambas llevadas al cine. Las películas de Alfred Hitchock Los pájaros y Jamaiza Inn, también se basaron en relatos suyos.
Recibió una educación muy refinada y se casó con Frederick Montague Browning, quien fue héroe de guerra y recibió tratamiento de SIRE. Ella también alcanzó la distinción de Dama de su majestad. Vivió en el Castillo de Menabile, bellísima construcción en la costa de Cornualles, que parece le sirvió de inspiración para su novela Rebeca.
El libro nos cuenta la historia de su narradora y protagonista (cuyo nombre nunca conoceremos) quien trabaja como dama de compañía de una señora venida a menos; durante una breve estancia en Montecarlo acompañando a dicha señora, conoce a Maximillian de Winter, hombre rico y muchos años mayor que ella, cuya esposa murió en extrañas circunstancias.
La narradora se enamora de Maxim y él le propone matrimonio. Se casan sin apenas conocerse y tras una corta luna de miel llegan a Manderley la famosa mansión de Winter. Allí, la sofocante presencia de Rebeca, la primera esposa muerta de Maxim, comienza a generar tensiones entre los esposos hasta tal punto, que la narradora joven e insegura, se siente continuamente comparada y relegada por la fantástica Rebeca.
El ama de llaves, la señora Danvers quien adoraba a Rebeca, le hace la vida imposible a la joven, pues la considera una intrusa y un pobre reflejo de Rebeca.
Al final de la novela cuando nuestra narradora descubre quien era realmente Rebeca, aprende la lección de que “no todo es lo que parece”.
Esta novela es narrada en primera persona y es una de las novelas más importantes de su generación porque fue tremendamente innovador por la forma en que su autora utiliza el lenguaje, mezclando lo intimista con lo sicológico, el suspenso, la acción y la intriga a partes iguales, junto a una incomparable belleza literaria.
Los personajes manejan un carácter bien definido: Maxim es el aristócrata misterioso que nunca muestra sus verdaderos sentimientos; la señora Danvers es el odio contenido; Rebeca es una hermosa mujer a la que todos parecen haber adorado y Manderley es la belleza absoluta y la seguridad del hogar.
A pesar de que los protagonistas de la novela son Rebeca y manderley, el personaje mejor logrado es la nueva señora de Winter, quien en todo momento actúa como una mujer humilde que de pronto ha sido elevada a una clase superior que no sabe manejar. Ella es una mujer sin carácter, quien al comienzo de la novela aparece apocada, aburrida e inocente; para hacerla todavía más insignificante la autora jamás le pone nombre.
Pero lo realmente notable de la novela, es la forma como la autora, a partir del descubrimiento del barco de Rebeca y de la confesión de Maxim, realiza un cambio radical en la percepción que el lector tiene de los personajes y es la “pobre nueva señora de Winter”, quien se convierte en el personaje más fuerte de la novela.
El final es inesperado y triste para los que aprendimos a amar la belleba de la mansión Manderley, quien es la absoluta protagonista de la novela.
El manejo de los claroscuros es magistral, las sombras aparecen en medio de la luz y el ambiente se torna agobiante y siniestro. El ritmo angustiante de la novela, saturado de misterio y temor ante lo inesperado, no decae ni un instante, al contrario, va en continuo crescendo, lo que hace que el lector participe de los temores, los celos, la inseguridad y la angustia de la narradora.
Casi todas las novelas modernas de Romance suspenso se han inspirado en rebeca o en Jane Eyre de Charlotte Bronte, también inglesa.
En sicología se conoce como “Síndrome de rebeca”, la aparición patológica de los celos hacia la expareja de la pareja actual. Ese nombre se le da a raíz de la novela. Según la Real Academia Española de la lengua, Rebeca es el nombre que se le da a cierto estilo de chaqueta, como la que llevaba la protagonista de la película Rebeca.





















Comentarios